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Envejecimiento, Género y Violencia

Publicado: Terça, 26 de Fevereiro de 2019, 16h29 | Última atualização em Terça, 26 de Fevereiro de 2019, 16h53 | Acessos: 262

Los relatos de abuso y negligencia nos invitan a reflexionar sobre cómo la sociedad lidia con las mujeres mayores

A los lectores

Desigualdades y violaciones de derechos humanos en la Amazonía Brasileña

Los investigadores del Proyecto Desigualdades, Violencias y Violaciones de Derechos Humanos en la Amazonia Brasileña se dispusieron a comunicar los resultados de investigaciones en marcha, en asociación con el Periódico Beira do Rio, por medio de ediciones especiales. La propuesta es apoyada por la Coordinación de Perfeccionamiento de Nivel Superior (Capes), vía Edición No. 12/2015 - Memorias Brasileñas - Conflictos Sociales.

Esta propuesta de trabajo atiende a la necesidad de producir materiales paradidácticos, con el objetivo de traer al público la memoria de acontecimientos conflictivos en la Amazonia brasileña, considerando que esa parte del territorio nacional es conocida por su socio diversidad, mientras que la diversidad y el papel histórico que ella representa no siempre son tomados en consideración. Al mismo tiempo, los espacios de las mujeres y los hombres que aquí viven no han sido respetados, pues todavía son vistos como territorios "a colonizar" y "a desbravar", como si fueran un "vacío demográfico".

La Amazonia es lugar tomado como escenario de grandes proyectos de desarrollo, sin que sus habitantes sean consultados, generando conflictos sin fin. Por lo expuesto, el Periódico Beira do Rio presentará, a lo largo del año, una serie de ediciones especiales, disponibles en formato on-line e impreso, con posibilidad de uso para la formación continua de profesores, que podrán emplearlo cotidianamente con estudiantes de enseñanza secundaria en las escuelas.

Las ediciones presentarán la memoria social de los conflictos que los amazónicos enfrentan por el modo en que la Amazonia es leída por los demás miembros de la sociedad nacional. Esta edición especial trata de una cuestión muy importante para todos nosotros: mujeres en situación de violencia por cuestiones de género y de edad. En cada edición, un nuevo tema de la serie estará a disposición de los lectores. Esperamos que esta perspectiva de comunicación de resultados de investigación agrade, después de todo los investigadores "de la" y "en la" Amazonia poseen compromisos sociales apremiantes.

Jane Felipe Beltrão (UFPA) y Paula Mendes Lacerda (UERJ).

 

Situaciones de violencia de género y de edad

Envejecimiento: tema de diálogo

Vamos a discutir igualdad y no discriminación de viejas mujeres, sin olvidar apuntar las formas de negligencia, de violencia y de abusos que experimentan por ser ancianas. Por lo tanto, se escribe sobre la importancia y la valorización de mujeres que alcanzaron, por su condición de adultas, la madurez y que aportan socialmente experiencia de vida.

Llamarlas viejas mujeres puede indicar respeto a sus historias, mientras que llamarlas mujeres viejas parece un tanto irrespetuoso. La polémica es grande, las denominaciones se pierden en la diversidad: ancianas, tercera edad, mejor edad, o como dice Virginia: "nada de denominaciones. Ser vieja es difícil cuando se tiene limitaciones y se es maltratada, de lo contrario, es sólo la condición de envejecer. Es el atardecer en/de la vida que puede ser acompañado de una puesta de sol magnífica ".

Invitación a la reflexión

¿Quién de nosotros no posee, entre parientes, mujeres mayores: abuelas, tías y madres? Muchas de ellas sostuvieron y continúan sosteniendo núcleos domésticos extensos. La "sustentación" a la que nos referimos no es económica, va más allá. Es sustento de orden social y moral. En realidad, ¡Deberíamos referirnos a ellas como viejas mujeres! Al final, casi siempre, tienen una sabiduría impar, independiente del color de su piel: indígenas, negras, asiáticas o blancas; del lugar donde viven: campo o ciudad; del acceso a la educación escolar, entre tantas otras diferencias. ¡Piensen en las historias que cuentan, en las marcas que imprimen en cada una / uno de nosotros!

La sentencia del tiempo

¿Usted, lectora / lector, ya se dio cuenta de cuánto se depende de ellas? Toda una vida. Pero cuando envejecen, tenemos poco tiempo para cuidar de ellas. Ellas nos cuidan durante 65 años o más. Y nosotros, muchas veces, no tenemos oportunidad de retribuir por igual número de años. El tiempo vuela, y cuidamos de ellas, como máximo, por 15 o 20 años. La solidaridad no es recíproca ni tenemos tiempo de practicar la equidad.

Cómo tratar a las viejas mujeres

¿Con respeto? ¿Con cuidado? ¿Respetando sus derechos? No todas las personas más jóvenes respetan a las mujeres adultas mayores como viejas mujeres. Las tratan con desprecio, llamándolas, simplemente, de "viejas". Miran y tratan a las mujeres, cuyas cabezas se presentan color de plata, de forma negativa, usando estereotipos - imágenes que no corresponden a la realidad; preconceptos - ideas preconcebidas que pueden maltratar y producir distanciamiento social, intolerancia, hostilidad y rechazo; discriminación - actitudes que alejan y segregan; y, lamentablemente, con violencia - actos que producen dolores de naturaleza física y psicológica que rompen con los derechos de la persona.

Tengo una historia de vida que usted no se imagina. Yo, después de que me casé, pasé 12 años casada y mi marido me hacía mucho daño, me golpeaba. Mi hijo nació de una paliza. (...) Me golpeaba mucho, mucho, mucho, y en aquél tiempo no existía la Ley María da Penha, … (sic) María, 75 años, habla sobre dolor y violencia de género.

¿Qué es vejez?

Se trata de la transformación "natural" del organismo humano. Sin embargo, socialmente, hay diferencias llamativas entre las personas que se vuelven viejas. Las diferencias están asociadas a las condiciones de envejecimiento según la clase social y el respeto ofrecido socialmente. Entre nosotros, los occidentales, a las personas viejas se les toma poco en cuenta, pero, entre los pueblos indígenas, las personas ancianas son consideradas sabias y ejercen gran influencia social. Ah, una advertencia: los nombres adoptados aquí son ficticios.

Yo fui una de esas personas que fue criada para obedecer. Mi padre me crió así (...) y llego a la triste conclusión de cómo es difícil liberarse de la subalternidad. Gabriela, 66 años, sobre las condiciones de subordinación.

Aquí se escucha a las personas viejas. Ellas conocen la tradición. Son los libros que no tenemos. Ellas son nuestra biblioteca. Cuando la lideresa habla, debemos oír. Soledad, 83 años, sobre los miembros de un colectivo indígena.

La cosa más triste fue separarme de mis hermanos, porque fui yo quien los crió cuando mi madre murió. Nosotros éramos diez hijos, incluso mi madre dejó un bebé recién nacido. Yo crié a mis hermanos. (sic) Victoria, 71 años, que hoy vive sola y afirma que a nadie le importa.

Preguntas que no permiten callar Usted, lectora / lector, debe conocer casos parecidos. ¿Será que las acciones narradas por nuestras interlocutoras demuestran respeto o falta de respeto hacia las mujeres viejas?

¿Qué hacer?

Conocer el Estatuto del Anciano, Decreto Nº. 6.214, de 26 de septiembre de 2007, firmado por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, es la clave del entendimiento. Entre las acciones cotidianas, cada ciudadana y ciudadano puede producir gentilezas que conducen al respeto sin mayores esfuerzos. Ejemplos: respetar las filas de prioridad; evitar ocupar los asientos reservados a las personas con prioridad en cualquier lugar, aunque sea por medio minuto; no ocupar las plazas de estacionamientos destinadas a los ancianos. Al final, tú que tienes menos de 60 años debes pensar que todos llegaremos a la madurez y seremos viejas y viejos.

Otros testimonios

Algunos testimonios que registramos refieren situaciones más graves, especialmente, cuando corresponden a personas indígenas o quilombolas. Algunas de las historias que oímos hablan de marcas indelebles que se mantienen, en el cuerpo y en el alma, frente a las violencias cometidas por terceros, en general, hombres no indígenas o quilombolas. Incluso por algunos compañeros de los colectivos a los que pertenecen nuestras interlocutoras, pues el contacto con la sociedad nacional altera las estructuras sociales vigentes en los espacios étnicamente diferenciados.

Dora, 60 años, habla sobre el racismo

Dora es una mujer quilombola que pasó años casada con un hombre violento, que bebía, la golpeaba y no ayudaba financieramente en el sustento de la familia, hasta el momento en que la abandonó. La partida del marido fue encarada con alivio, pero no la libró de convivir diariamente con el racismo, que respondía a su condición de mujer negra.

Cuando envejeció, Dora desarrolló el mal de Alzheimer, una enfermedad neurológica conocida por, entre otros síntomas, comprometer progresivamente las memorias de los enfermos. Los hijos de Dora entienden que la enfermedad tiene relación directa con la violencia y la discriminación sufridas por su madre, a lo largo de su vida. Un día, Dora confesó:

"Ayer, pasé todo el día llorando. Mis hijos me preguntaban qué tenía, y yo hablaba de que era sólo una basura en mi ojo o que estaba con nostalgia de mis padres. No era verdad, yo estaba llorando de ver que a ustedes no les importa nada el color de la piel ".

Fue duro escuchar ese testimonio, pues suena como un ejemplo dramático de los efectos permanentes del dolor causado por la discriminación racial. Incluso conviviendo con una enfermedad que comprometió sus memorias, especialmente las más recientes, Dora todavía recordaba vivamente la hostilidad racista.

Silvia, 60 años, habla sobre violación

Silvia es una mujer indígena y señala que las violaciones marcaron las trayectorias de muchas familias indígenas en la región que hoy ha sido reconocida como territorio tradicional de su pueblo. Según ella, hombres no indígenas hacían tocamientos a indígenas niñas cuando éstas volvían de la escuela o del trabajo y las violentaban sexualmente.

La interlocutora refiere que muchas indígenas niñas sufrieron repetidas violaciones sexuales en su juventud, cuando regresaban a sus casas durante la noche, en trayectos mal iluminados. Varios hombres no indígenas de la región descubrían los horarios de retorno de las niñas y los caminos que recorrían hasta sus casas y se escondían a lo largo del trayecto, sorprendiéndolas y violando sus cuerpos en medio de la oscuridad.

La certeza en cuanto a la deslegitimación que las posibles denuncias de las indígenas jóvenes sufrirían ante el sistema jurídico occidental parecía asegurar a los criminales la impunidad. Las violaciones permanecen como marcas en los cuerpos y en las memorias de las indígenas cuando se convierten en viejas mujeres.

 

Proyecto Desigualdades y violaciones de derechos humanos en la Amazonía Brasileña.

Texto: Jane Beltrão, Camille Barata y Flávio Pasos. Apoyo: Adriana Sánchez y María Pascua Sarmento de Sousa. Ilustración: Camille Barata. Traducción al español: Adriana Sánchez Lizama. Este contenido corresponde al trabajo final producido por los autores arriba mencionados durante la disciplina Debates Contemporáneos y Feminismos - Temas Especiales en Antropología, ofrecida en el 2º semestre lectivo de 2018, impartida por la Profa. Jane Beltrão en el Programa de Postgrado en Antropología (PPGA / UFPA). La propuesta es apoyada por la Coordinación de Perfeccionamiento de Nivel Superior (Capes), vía Edición No. 12/2015 - Memorias Brasileñas - Conflictos Sociales.

 Ed.147 - Fevereiro e Março de 2019

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